Mujer, ¿dónde están?, ¿ninguno te ha condenado?... Tampoco yo te condeno.
Así dice el Señor que trazó camino en el mar, y senda en aguas impetuosas, que sacó a batalla carros y caballos, tropa con sus valientes.
Todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor.